Posts Tagged ‘dios’

Son mis creencias

mayo 25, 2009

“El que no desee que se rían de sus creencias no debería tener unas creencias tan divertidas”

Anuncios

Doña Ana Coronado

agosto 8, 2008

¿Sabéis de quién os hablo, verdad? ¿No? ¡Venga ya! Todos nos la hemos encontrado en el blog de Rafael Reig, en el diario 20 minutos, en Caso Abierto, Forum Libertas, Noticias de Galicia y otros muchos sitios. Una característica de sus cartas (una de tantas) es que generan multitud de comentarios. Debe ser eso, imagino, el motivo por el que los señores redactores eligen publicarlas a pesar de su contenido homófobo, represor y más propio de una señorona asustada del mundo que de una mujer de verdad.

Algunas de sus perlas:

“[…] de la castidad nadie puede tener queja.” Yo sí.

“[…] la naturaleza que no deshonra ni agravia a nadie porque vienen de dios”. Ésta no la pillo. ¿Mi cuerpo desnudo no pertenece a la naturaleza? Porque a ti te agravia, y mucho por lo visto.

“[…] el alma inmortal con la que Dios quiso elevarle a categoría de hijo de Dios […]” Vale, me rindo, para ti la muñeca chochona, los curitas deben estar muy contentos contigo.

¿Cuál os gusta más? A mí me gusta la de las playas familiares, porque me gusta imaginármela yendo a la playa con sus hijos y llamándolos a gritos para taparles los ojos cada vez que ve una teta (después de buscarla mucho, je je).

Dios no existe

marzo 15, 2008

Reproduzco aquí un texto del Foro Ateo que, por lo claro y lo bien explicado, merece ser copiado en cada sitio web:

Jamás se ha demostrado, ni se ha observado, ni se ha contrastado, ni se ha reducido a las Matemáticas la existencia de Dios.

El método científico, el más válido para nuestro conocimiento, se basa en el razonamiento para sacar hipótesis, y en la observación y la medición para comprobarlas. Un experimento científico debe de poderse repetirse en cualquier lugar y con cualquier persona.

Primeramente, jamás se ha observado a Dios. No se puede hacer ciencia de algo que jamás se ha observado… totalmente absurdo. Como el primer paso del método científico es la observación, y éste falla, no podemos seguir ni con mediciones (¡absurdo intentar medir a Dios si ni siquiera le hemos observado ni sabemos qué es realmente!), ni con hipótesis, ni con comprobaciones o reducción a leyes matemáticas.

Algo que no se ha observado jamás, por principio no existe. Si, pongamos un ejemplo, estoy solo en una habitación vacía y me dicen que hay otra persona junto a mí, por principio esa persona no existe hasta que no demuestre lo contrario. Es igual que en un estado Democrático: alguien es inocente hasta que no se demuestre lo contrario.

Es más, ni siquiera la Ciencia nos aporta una mínima pista que nos permita sospechar que Dios sí existe. ¿De qué está hecho Dios? ¿Dónde se encuentra? Las respuestas religiosas comunes a estas preguntas son totalmente absurdas desde un punto de vista puramente científico. ¿Qué es eso de “espíritu”? El Universo sólo está hecho de materia y energía. Si Dios no es materia ni energía, ¿qué coño es? “Dios se encuentra en todas partes” científicamente es absurdo, ya que sabemos que la materia es espacio casi totalmente vacío.

Varios han sido los intentos de encontrar científicamente a Dios o a algo relacionado con él, y todos han fracasado. Una vez se pesó un cuerpo recién muerto, y otro vivo, para determinar la masa del espíritu o alma. Las diferencias no fueron apreciables.

Las preguntas que antes se contestaban religiosamente (quién ha creado el Mundo, por qué vivimos, qué son los astros, etc.) ahora tienen respuesta puramente científica que por supuesto ha anulado a la mística (o supersticiosa, o religiosa… como la queramos llamar). Sabemos incluso el origen del Universo y su fin (la teoría del Big-Bang, demostrada ya recientemente). Las únicas gran incógnitas en las cuales la religión aún se refugia son:

Qué había antes del Big-Bang y qué lo provocó.
Qué hay fuera de nuestro universo.
En ambos casos, la respuesta religiosa es, obviamente, Dios.

Pero nos damos cuenta, únicamente con conocer un poco de Física, que ambas preguntas (y por lo tanto sus respuestas) no son válidas ni caben hacérselas bajo ningún concepto. La primera implica un concepto temporal (qué había antes del origen), y la segunda uno espacial (qué hay fuera del Universo). Nuestro universo tiene tres dimensiones espaciales y al menos una temporal, por ello los conceptos relacionados con el espacio y con el tiempo sólo tienen cabida en nuestro propio Universo. Si existen otros, sus dimensiones son totalmente inimaginables. Así pues, el tiempo y el espacio nacieron junto con el Universo, por eso no cabe preguntarse que había antes del origen (porque el tiempo no existía) o qué hay fuera del Universo (porque el espacio sólo existe aquí dentro).

Así pues, vemos que efectivamente la Ciencia por fin, después de tantos milenios de existencia humana, ha anulado completamente a la Religión. Las personas que creen aún en Dios son aquellas que necesitan la seguridad moral que un ser superior proporciona, o aquellas que no poseen los suficientes conocimientos científicos (que no por ello dejan de ser básicos y al alcance de todos).

Además, la ciencia no nos deja ni siquiera un ápice de incertidumbre en el que refugiarnos. Todo se puede reducir a leyes matemáticas, todo se puede controlar. No hay nada extraño. Incluso detrás de fenómenos aparentemente caóticos se esconde siempre el orden. Sabemos que el Universo es finito en espacio y en tiempo. Conocemos todos los misterios de la vida, y no encontramos nada “raro” en nuestro interior… todo es química: el amor, los sentimientos, la razón, el movimiento, los pensamientos… todo se puede reducir a combinaciones y reacciones entre átomos. ¿Dónde está lo extraño? Sabemos de dónde venimos, y a dónde vamos. Conocemos la historia natural de nuestro planeta, y de sus especies (incluida la nuestra). Cada vez nos adentramos más en la física de lo muy pequeño (física cuántica) y seguimos sin encontrar nada que la ciencia no pueda analizar. ¿Dónde se encuentra, pues, nuestro Dios? Ha muerto bajo el puñal de la Ciencia.

Los “humildes”

marzo 10, 2008

La humildad se define, según la RAE, como “la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento”. Lo recuerdo hoy aquí porque hoy mismo me he encontrado la siguiente carta en Menéame:

Escribo a los manifestantes que se concentraron enfrente del Obispado.

Queridos hermanos murcianos: me atrevo, desde mi humilde saber de cristiana, a deciros que la apostasía que queréis no puede dárosla la Iglesia. Puesto que el Sacramento del Bautismo es un sello que no se borra hasta la muerte, al igual que el Orden Sacerdotal.

No sé como habéis llegado a esta situación de volverle al espalda a Dios. Pensad que a Dios no le hacemos falta, sin embargo a nosotros nos hace falta Dios.

Ya se que el demonio trabaja mucho y bien; es su oficio, apartarnos de Dios. En estos días estará muy contento y como Dios le dio poder en este mundo, no en el cielo claro está, allí ya no tendremos que luchar contra él.

Dicha carta , escrita por una tal Josefa Ruiz Soriano, contiene varios elementos típicos del cristianismo, a saber:

  • Hipocresía: por ahí empezaba yo mi post, por la palabra “humildad”. Humilde saber de cristiana, dice, como si eso fuera algo de lo que estar orgulloso. Te refieres a que no se te ha olvidado nada de lo que te dicen los curas, ¿no?
  • Afán de meterse en la vida de los demás: y esta señora, al fin y al cabo, sólo da su opinión, que lo normal es que se te metan en la cama a ver qué haces, cómo y cuántas veces. Creo que lo llaman “preocuparse por los demás”.
  • Prepotencia: Varias de las afirmaciones realizadas son a cuál más absurda, y sin embargo me juego lo que sea a que esta señora está absolutamente convencida de cada una de ellas. “Un sello que no se borra hasta la muerte”, “nos hace falta Dios”, “a Dios no le hacemos falta”, etc. Ella lo sabe, y nosotros no, pero ahí está ella para recordárnoslas. Qué buena es.

En fin, supongo que muchos me van a criticar por lo que voy a decir ahora, pero me apetece decirlo, qué coño.

¿QUIÉN OS HABÉIS CREÍDO QUE SOIS?

La pena es que no encuentro cómo ponerlo más grande 🙂