No sé cómo será el lugar donde vivís, pero en mi ciudad el noventa por ciento de las calles tienen cuesta. Unas más suaves, otras imposibles (al menos empujando un carrito de bebé). Por eso este cacharrito, lejos de ser una chorrada, me ha parecido de lo más práctico.
Señoras y señores, les presento ¡el remolcador de cuestas!
Yo quiero uno en mi ciudad ya. O varios…