Hoy me he encontrado esta noticia, a propósito de la visita del Papa a Sidney, y aunque al principio pueda parece algo incongruente, la verdad es que es de sentido común: a más visitantes, más dinero para las distintas industrias. Seguro que los vendedores de hamburguesas, souvenirs y ropa hacen también su agosto.
¿Por qué sorprende entonces? Pues precisamente por la pretensión católica de ser “especiales” por su mayor pureza y castidad cuando, en realidad, son como todos nosotros. Quieren que los creamos mejores cuando son como todos nosotros. Quieren un trato de favor cuando son como todos nosotros. Se creen con derecho a dar consejos cuando son como todos nosotros.
Por eso caéis mal. Ya lo sabéis.
Etiquetas: Religión, sexo, catolicismo, burdeles, prostitución, Sidney, Papa, pureza, castidad
Julio 21, 2008 a las 12:13 pm
La religión es como el marketing.
Si tienes captada la suficiente cuota de mercado puedes decir y hacer lo que te plazca, que todo revierte en publicidad y más publicidad…